sábado, 13 de agosto de 2011

SIN ELLOS NO ES LO MISMO


Viene a colación este breve comentario con ocasión de que conforme van pasando los días y se acerca la Celebración va aumentando el número de actos que nos advierten de lo que se aproxima en el calendario, a la vez que comienzan a divulgarse en los escaparates cacerenses los primeros pero ya numerosos carteles de algunas Cofradías, que con carácter general han ido ganando en aceptación y calidad con el paso de los últimos 6-8 años, siendo en general éstos elementos -para mi humilde opinión- de una calidad muy reseñable, aunque me cueste un poco más otorgar tal calificación a los pocos ejemplos que abusan del PHOTOSHOP o herramientas similares, de las cuales no soy, como buen pero muy escasamente iniciado aficionado a la fotografía, nada partidario.

Existe otro signo de acercamiento que abre camino cofrade en nuestras mentes, o al menos en la mía, cual es ver cómo se aceleran exponencialmente las noticias y comentarios en la prensa, y particularmente las reseñas en los diversos foros, blogs y en general páginas web en las que, a mi juicio, se ha dibujado sin embargo un descenso en la participación de tres años para acá, hasta el extremo de que el volumen de tales encuentros virtuales no es ni remotamente parecido al que podía encontrarse en los dominios de GOOGLE hace escaso tiempo… A pesar de ello, y con permiso de mi compañero de tribuna Angel M. Rojo Lopo, a quien saludo desde aquí, hay una pluma que destaca sobre todas las que en uno u otro sentido desarrollan -con mayor o menor éxito- sus destrezas, y esa es la de José María Ávila, que sabe escribir y describir como nadie las sensaciones, los momentos y los aromas, y que tiene amaestradas en su tinta a las hormigas que recorren nuestro cuerpo en forma de palabras sobre un papel o sobre una pantalla radiante, haciéndolas emotivas, cálidas unas veces, o profundas, irónicas, denunciantes y duras otras, sin que por ello pierdan ni un ápice de su intensidad. Da gusto leerte, sea lo que sea aquello que escribas, así es que sigue haciéndolo para nuestro deleite, compañero…

Es el caso de José María Ávila Román el de ese puñado largo de personas a los que identificamos inconscientemente con la Semana Santa, y me congratula pensar que es un puñado muy largo, que para ser contado hacen falta los dedos de muchas manos (cada vez más). Supongo que cada uno tenemos unos rostros especialmente particulares en este cajón de sastre… yo desde aquí me acuerdo, además del mencionado hoy y del anteriormente citado Antonio Ramos Lillo, de Nacho Blanco, a quien las críticas de algunos han tratado tan mal en medios digitales a pesar de la enorme (y no bien valorada) labor que hizo y el riesgo que asumió en la renovación de la Cofradía de las Batallas, o de Fernando Montes, a quien todos buscamos con el rabillo del ojo para ver si está por aquí cerca (haciendo fotos o cualquier otra cosa, da igual), momento en el cual podemos decir tranquilos aquello de … ¡que salga la procesión¡… un caso especial es el del Borrasca, sin cuyo rasguido estremecedor en forma de saeta la salida del Cristo Negro no sería igual, pareciendo que el Señor se inclina sobre su Cruz para escucharle mejor entre las sombras de los hachones que iluminan nerviosos sus pasos sobre las inclinadas rampas del Adarve… o el de Santos Benítez Floriano, que es una de las barbas más amables y educadas que pueda uno encontrarse coronando un hábito de cualquier color… incluso nuestro querido Garci (aquí me sale la vena de la Oración en el Huerto), sobre el cual revoloteamos minutos antes de la procesión las mismas caras de todos los años preguntando aquello de ¿qué turno lo saca, Garci? mientras él guarda no se sabe dónde las rutinarias papeletas de asistencia… del único turno de siempre…  Podría decirse que hay muchas personas que contribuyen más que nosotros, el común de los mortales, a engrandecer -cada uno a su manera- la Semana Santa, y en ellas también hay chicas, por supuesto… me acuerdo también de las caras anónimas de todas aquellas que, cargando para la Cofradía de la Sagrada Cena, nos dan a los hombres una lección de coraje cada año, cada Jueves Santo, resoplando, metiendo el hombro como el que más, como una sola, camino de Santiago… en este mundo que nos ha tocado vivir, de rencillas, envidias, roces, resquemores, reproches, vanidades e hipocresías vanas (qué larga lista, lástima), de la cual la Semana Santa lamentablemente no es ajena, les pediría desde esta sencilla tribuna a todos/as ellos/as, a los que he citado y a los que se han quedado en el tintero, que no falten este año, ni ningún otro, que sigan ahí para darnos ejemplo, porque sin vuestra presencia… no sería lo mismo.

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